1. Mayor flexibilidad

Hoy en día, muchos estudiantes deben compatibilizar sus estudios con el trabajo. Un buen programa de admisión vespertina está especialmente diseñado para permitir una mejor administración de la carga académica sin afectar las actividades del día a día.

Diversas carreras han optado por esta modalidad a lo largo del país, como Trabajo Social o  Psicología. 

2. Aprovecha el tiempo de manera más eficiente

La universidad no solo ofrece un programa acorde a tu horario. Si estudias en la tarde, tienes conciencia de la variada cantidad de tareas que realizas durante el día. Por lo mismo, podrás optimizar y organizar de mejor manera tus obligaciones académicas y responder en el trabajo.

3. Ofrece un ambiente de aprendizaje en base a la experiencia

Quienes estudian por admisión vespertina normalmente trabajan y, en muchos casos, necesitan especializar formalmente una carrera que desarrollan por oficio o con la que están relacionados. Por lo mismo, es más fácil vincular el material de clases con la experiencia laboral, reforzando el aprendizaje.

Tus compañeros tienen las mismas inquietudes que tú. Por lo mismo, la actitud, disposición y visión frente a las clases es distinta: hay una vocación de trabajo, un ambiente de apoyo y de colaboración que potencia tu aprendizaje.

4. Aplicas más rápido lo que estás aprendiendo

Si estudias en modalidad vespertina no solo vinculas la materia de clases con lo que haces en el trabajo, también tienes la chance de ponerla en práctica. De este modo, se hace más fácil mostrar en la oficina que te encuentras en un proceso de perfeccionamiento, algo muy valorado por cualquier empleador.

5. Te motiva anímicamente

Un estudio de la Universidad de Oxford concluyó que la participación en clases vespertinas potencia la sensación de bienestar, mejorando la salud mental y física.

Los sujetos del estudio mostraron mucha más confianza en sí mismos, mayor control sobre sus vidas y mayor disposición a asumir nuevos desafíos.

6. Potencia tu red de contactos

Quienes participaron del estudio de la Universidad de Oxford señalaron que las clases ampliaron sus redes de amistades y les dieron incluso un mayor sentido de pertenencia.

Así, un elemento interesante de la educación vespertina es la capacidad no solo de aprender del docente, sino de enriquecer los conocimientos a través de la interacción con los mismos compañeros de clases.

La experiencia laboral y vocación profesional que comparten quienes deciden estudiar en esta modalidad es un importante elemento para el aprendizaje y desarrollo de habilidades, puesto que ponen a disposición de su grupo de compañeros de casos y experiencias que nutren la carrera.

7. Tu título tiene el mismo valor que una carrera diurna

La certificación que obtienes en un programa de admisión vespertina tiene la misma validez que una carrera diurna, en cualquier lugar y circunstancia.

Un universitario titulado en formato vespertino tiene un valor particular para el potencial empleador, pues evidencia una cultura de esfuerzo, trabajo y superación muy apreciado en el mercado laboral.