Durante la pandemia, en neonatología se ha vivido situaciones críticas y emotivas. Es el área donde los bebés recién nacidos son cuidados y examinados y que debido al Covid-19, esos pequeños han tenido a sus madres graves en la UCI.

Macarena Drago Torrijos llegó a la U. Andrés Bello en el 2006 como estudiante y hoy es una de las académicas más potentes de la Escuela de Fonoaudiología y que trabaja en el Hospital de Pino de San Bernardo, campo clínico de la UNAB.

Como coordinadora de Audiología, que abrió el programa de screening neonatal en el Hospital El Pino, y constantemente recibe a los futuros fonoaudiólogos de la UNAB en este recinto hospitalarios para guiarlos en sus prácticas.

Durante la pandemia, la fonoaudióloga y académica ha tenido una experiencia, que seguramente será inolvidable.

¿Cómo se vive en neonatología la pandemia?
Actualmente, la situación está más tranquila. Sin embargo, en los períodos más críticos de la pandemia fue complejo. Teníamos muchos niños hospitalizados de madres Covid positivo, muchas familias sin poder visitar a sus bebés por ser contactos estrechos y una neonatología al tope en su capacidad.

¿Cómo manejan el tema afectivo y de apego de los bebés sin sus madres que están graves por Covid?
Ese ha sido uno de los temas más complejos, ya que las primeras horas y días de vida son en temas de apego y afectividad los más importantes en el desarrollo del recién nacido, y tener a sus madres lejos es difícil. De todas maneras, en la neonatología siempre han estado dispuestos a mantener contacto con la madre, ya sea por video llamada, fotos y en caso de que la madre esté estable sin mayores complicaciones, el bebé se mantiene a su lado con todos los cuidados y protocolos que sean necesario. Ahora, específicamente con los bebés cuyas madres están graves, siempre se trata de ubicar algún familiar directo como el padre o abuela que pueda visitarlo y en caso de no ser así por contacto estrecho u otro problema. Somos los funcionarios y, me incluyo, quienes hacemos contacto piel con piel, los tomamos en brazo, les damos la leche entre otras de manera de favorecer ese apego.

¿Cuántos casos le tocó ver que la mamá estuviera grave y sin ver a su hijo?
En los períodos más críticos de la pandemia me tocó ver alrededor de 5 bebés hospitalizados cuyas madres (alrededor de 25 años) estaban graves en la UCI, actualmente, ese número ha bajado considerablemente.

“Específicamente con los bebés cuyas madres están graves, siempre se trata de ubicar algún familiar directo como el padre o abuela que pueda visitarlo y en caso de no ser así por contacto estrecho u otro problema. Somos los funcionarios y, me incluyo, quienes hacemos contacto piel con piel, los tomamos en brazo, les damos la leche entre otras de manera de favorecer ese apego”.

Durante este tiempo de pandemia, has encabezado diversas campañas ¿Cuáles y cuántas ha realizado?
Uff creo que ya perdí la cuenta. Creo que llevo como 10 campañas. Sin embargo, hace unos meses la demanda de pañales, ropa, artículos de aseo entre otro, aumentó considerablemente, debido a estas madres hospitalizadas y familias aisladas por contacto estrecho. Por lo tanto, inicié una campaña por redes sociales que fue muy exitosa. Logré abastecer al servicio con alrededor de 4.500 pañales, 11 tarros de leche, artículos de aseo y mucha ropa. Incluso recibí donaciones de tiendas de ropa de niños, de juntas de vecinos de las comunas aledañas al hospital, de funcionarios, de colegas, amigos, familiares etc. Fue realmente muy bonito y emocionante ver como logré llegar a tantas personas, muchas de ellas desconocidas y darme cuenta de que se han ido sensibilizando con mi quehacer en el hospital.

En lo personal y profesional, ¿en qué le ha cambiado la pandemia?
Estos meses de pandemia no han sido fáciles, trabajar con el virus rondando con la incertidumbre de que te puedes contagiar sin tener claridad de lo que eso puede significar ha sido difícil, creo que hace mucho tiempo no tenía tanto miedo de lo que podía pasar. Sin embargo, creo que esta pandemia no ha sido del todo mala, en lo personal me enseñó a disfrutar de las cosas simples de la vida, de disfrutar el día a día, de valorar a la familia, los amigos y ser más empático con el dolor y la necesidad ajena. En lo profesional, me mostró lo importante que es no perder la médula espinal de nuestras carreras, si bien acá en el hospital cumplo funciones del área de audiología, debido a la pandemia tuve que dejar las especialidades como exclusividad y convertirme en Fonoaudióloga, asesora de lactancia, apoyar a las matronas en ciertas actividades entre muchas otras debido a la alta demanda que tuvimos en los períodos más álgidos de esta pandemia. Como conclusión puedo decir que, si esta pandemia no nos ha permitido ser mejores personas, más empáticos creo que no hemos aprendido nada.