La perseverancia, el trabajo en equipo y las ganas de asumir nuevos desafíos fueron reconocidos durante el 18° Interescolar de Debate en Inglés UNAB, donde el Instituto Tecnológico San Mateo recibió el Premio Espíritu UNAB, una distinción que destaca a los equipos que mejor representan valores como el compromiso, la colaboración y el crecimiento a lo largo de la competencia.

Los Interescolares de Debate UNAB, desde hace más de 20 años, forman parte de las actividades vocacionales Explora que el área de Admisión de la Universidad Andrés Bello pone a disposición de forma gratuita para estudiantes de 3° y 4° medio, y egresados de educación media. Realizados en las categorías de Español e Inglés, estos encuentros reúnen cada año a centenares de estudiantes de distintos establecimientos del país para fortalecer habilidades como la argumentación, el pensamiento crítico, la comunicación efectiva y el trabajo colaborativo. A lo largo de su trayectoria, la UNAB se ha consolidado como un referente en la organización de este tipo de competencias, promoviendo espacios donde los jóvenes ponen a prueba sus conocimientos, desarrollan nuevas competencias y comparten con estudiantes de diversas realidades educativas.
Para conocer la historia detrás de este reconocimiento, Camila Espinoza, subdirectora de Admisión y Difusión de la Universidad Andrés Bello, y Matías Bertucci, periodista de la Dirección General de Admisión y Difusión, visitaron el establecimiento para conversar con la profesora de inglés Alejandra Alvarado y los estudiantes que protagonizaron esta experiencia.
«Ha sido una oportunidad y una comprobación de que el esfuerzo sí trae frutos», señaló Alejandra Alvarado, quien impulsó la creación de una academia de inglés dentro del colegio, luego de que más de 50 estudiantes manifestaran interés por participar en actividades complementarias. A partir de esa iniciativa nació el equipo que representó al establecimiento educacional en el Interescolar de Debate en Inglés organizado por la UNAB.
La docente explicó que el mayor aprendizaje fue demostrar a sus estudiantes que podían desenvolverse en escenarios desafiantes junto a jóvenes de distintos establecimientos. «Siento que, de alguna manera, esta competencia le demostró a los estudiantes que la brecha de la que todos hablan es posible de acortar», afirmó.
Ese cambio de perspectiva también quedó reflejado en los propios estudiantes. Jairo López, de cuarto medio, reconoció que al comienzo el equipo dudaba de sus posibilidades. «Llegamos con muy pocas expectativas. Nunca pensamos que íbamos a llegar a la final, pero debate a debate fuimos ganando confianza y nos dimos cuenta de que sí podíamos competir», comentó.
Para Martín Acuña, también de cuarto medio, la experiencia dejó una enseñanza que va más allá del inglés. «Uno tiene que darse la oportunidad y dar el paso para vivir nuevas experiencias. Después de participar me di cuenta de que esto sí me apasiona», señaló.
Bruno Ríos destacó que la competencia le permitió desarrollar nuevas habilidades. «Si pudiera repetir la experiencia, lo haría mil veces. Aprendí muchas habilidades, especialmente a argumentar», dijo.
En la misma línea, Cristian Vargas invitó a otros jóvenes a no limitarse antes de intentarlo. «Hay experiencias que uno cree o sospecha que no le van a gustar y después descubre que sí. Lo importante es darse la oportunidad de probar», expresó.
Rodrigo Odreman recordó que el equipo contó con muy poco tiempo de preparación en comparación con otros participantes, pero que eso nunca fue un impedimento para seguir mejorando. «Nuestro enfoque siempre fue crecer y aprender. Como equipo siento que hicimos un muy buen trabajo», concluyó.

Más allá del reconocimiento obtenido, la experiencia dejó una convicción compartida entre estudiantes y profesora: cuando existe compromiso, trabajo colaborativo y confianza en las propias capacidades, es posible alcanzar metas que antes parecían lejanas.
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